Miranda y la revolución de las ideas

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Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez, nació en Caracas el 28 de marzo de 1750, sobre él pesa el apodo de El Criollo Universal, debido a que es el único prócer de la Independencia que cultivó las relaciones militares internacionales.

Seguro se preguntarán por qué él y no Simón Bolívar, quien también tuvo contacto con generales de países vecinos en procesos de emancipación. La dimensión de este apodo pasa por dos características claves que diferencian a Bolívar de Miranda, por un lado Francisco de Miranda participó en procesos libertarios en Europa, y se dedicó a apoyar revoluciones en varios países, mientras Bolívar se concentraba en el Continente; y por otro lado, Bolívar era más puntual, sus contactos eran más estratégicos y directos, mientras Miranda cultivaba lazos en todos los planos.

Miranda era un hombre de mundo, todos sus amigos y en especial Bolívar, lo sabían.

El 10 de enero de 1762, Francisco de Miranda comenzó sus estudios en la Universidad de Caracas y durante dos años estudió latín, también medicina pero la interrumpe para trasladarse a España, y seguir la carrera militar.

Ese abrupto cambio respondía a la naciente llama de libertad en el espíritu de Miranda. Para el año de 1771, Francisco de Miranda inicia un viaje muy largo recorriendo varios países y comienza a elaborar un registro con el que confeccionó su archivo personal, que alcanzó 63 volúmenes encuadernados y que siempre llevó consigo.

Participó en los tres grandes movimientos históricos y políticos de su tiempo; La Guerra de Independencia de los Estados Unidos, La Revolución Francesa donde se le otorga el título de Héroe de la Revolución y Mariscal de Francia, y participa en La Guerra de Independencia Hispanoamericana.

El 3 de agosto de 1806, a bordo de la Corbeta Leander, Francisco de Miranda encabeza la Expedición Libertadora, ingresó a Venezuela por La Vela de Coro donde es izada por primera vez la bandera venezolana, pero Miranda no consigue el apoyo popular, más que todo por la manipulación realista y el miedo de la gente, y se vio obligado a reembarcar diez días después.

En el buque Leander no sólo venían 18 cañones, también estaba cargado de ideas, y formas de imprimirlas. En el barco venía una imprenta.

Lamentablemente la expedición fue un fracaso en cuanto al aspecto militar, pero sembraría la semilla suficiente para que los hechos 4 años más tarde comenzarán a precipitarse.

El 19 de abril de 1810, Venezuela inició su proceso independentista, por lo que Simón Bolívar convence a Francisco de Miranda a volver a Venezuela y es nombrado Jefe del Ejército patriota.

El 5 de julio de 1811, Francisco de Miranda firmar el Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela.

Fue el segundo Presidente de los Estados de Venezuela. Ya con el rango de Generalísimo, asume el 25 de abril de 1812 el cargo de Dictador Plenipotenciario y Jefe Supremo de los Estados de Venezuela hasta el 26 de junio de 1813.

Las fuerzas realistas siguen atacando la naciente República, Francisco de Miranda intenta resistir los ataques, pero la caída de Puerto Cabello a manos de los españoles, la rebelión de los esclavos en Barlovento, el creciente número de los ejércitos españoles que lo atacaban, le hicieron imposible resistir, negocia un armisticio con Domingo Monteverde y firmar la capitulación el 25 de julio de 1812 en la ciudad de San Mateo, es acá cuando cae la Primera República de Venezuela.

Mientras Francisco de Miranda esperaba en el puerto de La Guaira para embarcarse al exterior, a Simón Bolívar no le había gustado ni su actitud ni la facilidad con que se doblegó ante España, por lo que le arresta y entrega al ejército real español, quien lo envió prisionero a Puerto Rico y poco después a España, a la fortaleza de La Carraca en Cádiz, muere el 14 de julio de 1816,y fue enterrado en una fosa común en el cementerio del Arsenal de la Carraca.

En vida, Miranda obtuvo los siguientes rangos militares:

- Generalísimo y Almirante del Ejército Venezolano.

- Mariscal de Francia.

- Coronel del Ejército de los Estados Unidos.

- Coronel del Ejército Español.

- Coronel del Ejército Ruso.

Es el único Americano que tiene su nombre grabado en el Arco del Triunfo en París, y su retrato forma parte de la Galería de los Personajes en el Palacio de Versalles.

Caracas, Bolívar y el sismo del 26 de marzo de 1812

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Venezuela recordó aquél 26 de marzo de 1812 que el paraíso divino que representa también está expuesto a los fenómenos naturales, cuando un terremoto devastador sacudió las entrañas de la nación.

Tiempo después, hacia la década de 1940 y debido a los daños, se pudo determinar que aquél sacudón de la tierra había alcanzado la increíble cifra de 7,7 en la escala sismológica de Ritcher, o escala de Magnitud Local.

Era un jueves santo, las autoridades españolas estaban urgidas de mantener el control, sobretodo en las principales ciudades donde los criollos tenían presencia. Las festividades religiosas estaban sirviendo para mantener a la población subyugada bajo los principios de la Corona española.

De pronto se sintió el estruendo del suelo, y el terremoto de dos minutos de duración causó aproximadamente 10.0001 a 20.000 muertes en ciudades como Caracas, Barquisimeto, Mérida, El Tocuyo y San Felipe.

Lo increíble es que durante el suceso, los clérigos realistas y frailes predicadores hicieron creer al pueblo que se trataba de un castigo del Cielo (por ser jueves santo), “por la sublevación de los patriotas contra el legítimo soberano, el virtuoso Fernando VII”.

Aquello era inaudito, en vez de socorrer a los heridos y atender a los desamparados las fuerzas leales a España avivaban un mensaje contra los patriotas.

Fue esta situación la que llevó a Simón Bolívar a pronunciar unas palabras que pasan a la historia no sólo por su importancia, sino por ser una respuesta contundente al mensaje dado por los predicadores: “Si la naturaleza se nos opone, lucharemos contra ella, y haremos que nos obedezca”

Este pasaje histórico que narramos fue analizado por Rogelio Altez, antropólogo e historiador, durante una entrevista para la Agencia Venezolana de Noticias sobre su  libro “Si la naturaleza se opone… terremotos, historia y sociedad en Venezuela”

Fueron dos los sismos de 1812

Los estudios realizados dan cuenta de dos movimientos telúricos ese 26 de marzo de 1812, con media hora de diferencia, el peor que haya soportado nuestro país, 8 en la escala de Richter, con epicentro en Caracas y zonas aledañas, abarcando un área de aproximadamente 600 km, y el otro una réplica del primero.

El reconocido antropólogo, graduado en la UCV y magíster summa cum laude en Historia de las Américas por la UCA Rogelio Altez, fue contratado en 1996 por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas, Funvisis, para que hurgara en los terremotos del pasado desde las fuentes primarias, con el fin de evaluarlos y establecer algunas conclusiones al respecto.

El libro de Rogelio Altez se divide en cinco partes o capítulos; cada uno de ellos aborda los fenómenos telúricos en forma amena, interesante. En primera instancia, habla de terremotos, miedo y olvidos para saltar a la leyenda y la historia, donde, en un estilo que se podría calificar de científico-literario, el antropólogo e historiador echa mano de narraciones y testimonios. Nos topamos con dos aspectos interesantes que abordan el terremoto de 1812: “Lo que Bolívar nunca dijo” y “Dos por uno”, haciendo alusión a los dos movimientos telúricos de aquel día.

Apunta Altez que el 26 de marzo de 1812, cuando el devastador terremoto asolara Caracas, Simón Bolívar estaría allí, y la historia le consagraría con cualidades que el aquel momento le prefiguraban como el personaje que posteriormente iluminaría el destino de toda una nación. Como no podría ser de otra manera, el hombre descollante en aquel desastre habría sido él, independientemente de que por entonces apenas fuese un coronel sin mayores destellos”.

La destrucción causada por aquel sismo puso a la ciudad en el suelo. Los gritos, lamentos y gemidos se guardaron en ecos tétricos que deambularon entre las calles durante décadas. Un testigo directo narró el momento de la siguiente manera:

“…Todo fue obra de un instante. Allí vi como 40 personas, o hechas pedazos, o prontas a expirar por los escombros… jamás se me olvidará este momento”.

Se trataba del médico y periodista caraqueño José Domingo Díaz, realista convencido, y por ende, opuesto a la propuesta revolucionaria. Domínguez es quien describe la actitud asumida por el Libertador en esos momentos.

“En su semblante estaba pintado el terror o la desesperación. Me vio y me dirigió estas impías y extravagantes palabras: Si se opone la naturaleza, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

La idea de Domínguez, según acota Altez, era poner al pueblo católico en contra del movimiento, porque Bolívar había arremetido contra la iglesia, rechazando que aquello fuese un castigo de Dios.

“Su esfuerzo como realista consumado se vio diluido en la maquinaria mítica de la génesis nacional, perdiéndose así el sentido general de su idea”. Para el sacerdote Nicolás Eugenio Navarro, esta fue una escena consagratoria, con significado genial y profético.

La voluntad del pueblo revolucionario no se doblegó pese a la estrategia de terror del imperio español, y elevó a Simón Bolívar al puesto histórico que le consagraría como uno de los estrategas y filósofos más importantes de la América Independiente.

Abolición de la esclavitud en Venezuela

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A los venezolanos les llevó 38 años cumplir con la idea propuesta por el Libertador Simón Bolívar, en 1816, cuando se pronunció a favor de la abolición de la esclavitud.

Fue el 24 de marzo de 1854, cuando el presidente José Gregorio Monagas firmó el ejecútese del decreto que le dio por entonces una condicionada libertad a 60 mil esclavos que existían en Venezuela.

En el estudio “Bolívar y la abolición de la esclavitud en Venezuela 1810-1830” del investigador José Marcial Ramos Guédez, , se afirma que la campaña del Libertador contra la esclavitud fue cuestionada “desde el primer momento por la oposición que le manifiestan los sectores oligárquicos y los terratenientes amos de esclavos”.

Pese a ello el Libertador logra asomar la idea de liberar a aquellos hijos de África que lucharon a favor del ideal de la libertad.

En uno de sus pronunciamientos, Simón Bolívar afirmó que: “La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos: de aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos”.

Como único recurso, le quedaba al Libertador dar el ejemplo y fue así como Bolívar hizo libres a  María Jacinta Bolívar, José de la Luz Bolívar, María Bartola Bolívar, Francisca Bárbara Bolívar, Juan de la Rosa Bolívar y Nicolasa Bolívar. Todos utilizaban el apellido de sus entonces dueños.

El Presidente José Gregorio Monagas decretó, en 1854, la definitiva abolición de la esclavitud condicionada al pago de una indemnización por parte del Estado a los mal llamados “amos”.

Pero Monagas no tuvo una tarea sencilla, cientos de personas se le oponían a este decreto, entre ellas la más empecinada era Vicente Amengual, quien sostenía que el proyecto era anticonstitucional y que ‘conduciría a la República a un abismo espantoso”, como narra un texto del Ministerio del Poder Popular para la Educación.

Pero Monagas era un hombre terco de su tiempo, quería para Venezuela el avance y desarrollo de políticas para mejorar la calidad de vida del país. Si bien su aprecio por la raza afroamericana pueda deberse a su relación con personas de este origen, durante sus años de crianza.

Desde 1854 hasta 1999 el tema del abuso de la esclavitud, y el reconocimiento de una raza resultante del encuentro entre americanos y africanos fueron totalmente invisibilizados, reservados a libros llenos de polvo en las bibliotecas del país. 145 años pasaron sin que el venezolano tuviera conciencia de esto.

El servilismo y la esclavitud 

Durante estos 145 años los que no se detuvieron en su afán por volver a la esclavitud fueron los descendientes de la idea de Amengual. Estas personas, normalmente pudientes y de apellidos reconocidos, se empeñaron durante un siglo y medio más en prolongar la esclavitud en una nueva versión.

Estas personas aplicaron la búsqueda sistemática de muchachas y muchachos de pueblos indígenas, zonas fronterizas y afrodescendientes, para darles pesadas labores del hogar y pagarles miserias.

En algunos casos, estos jóvenes que eran traídos a la capital de la República, no se les pagaba nada, se les daba comida y techo por sus labores. Como la esclavitud estaba prohibida, los nuevos amos se inventaban excusas para impedirles a estas personas estudiar, viajar o tener algún tipo de emprendimiento personal.

A partir de 1999, con el reconocimiento de la afrovenezolanidad, y la dignidad de empleos como el del servicio doméstico, se acaba con una práctica que se estaba convirtiendo en una nueva modalidad de esclavitud.

Los conserjes, personal de servicio doméstico, jardineros, y personal de mantenimiento lograron conquistas importantes desde 1999, que les dan miles de motivos para sentirse dignos de celebrar, 160 años después, la completa abolición de la esclavitud.

Venezuela conmemora el día internacional contra la discriminación racial

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Aunque parezca mentira, en pleno siglo XXI, todavía el tema de la discriminación por la descendencia racial de una persona sigue estando vigente. Países en diversos continentes tienen que vivir a diario como sectores de sus sociedades prefieren separar a las personas por el color de su piel, su acento, o su procedencia.

La discriminación es como una enfermedad silenciosa, no presenta síntomas en sus inicios pero acaba siendo mortal para la paz de las sociedades. Todo comienza como un juego de chistes y señalamientos, aderezados por el maltrato verbal o físico en forma de acoso.

Con las acciones, un sector de la sociedad comienza a separar a grupos poblacionales por sus diferencias étnicas y a darles limitaciones en el disfrute y ejercicio de sus Derechos.

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial justamente se celebra el 21 de marzo de cada año, por conmemorarse el cruel asesinato de 69 personas en Suráfrica, en 1960, cuando la policía abrió fuego en una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid que se realizaba en Sharpeville.

Al proclamar el día seis años más tarde, la Asamblea General instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial en su resolución 2142 (XXI).

Pero esta proclama es una declaración de lucha. Aún hoy, países en el mundo tienen evidencia de discriminación, normalmente relacionada con los flujos migratorios y la presencia de refugiados en su territorio.

Desde insultos y agresiones físicas hasta carteles que impiden ingresar a ciertos establecimientos a personas de un origen o raza. Aún en pleno siglo XXI seguimos padeciendo este mal.

En Venezuela, hacia la década de 1990 comenzaron a aparecer en ciertos locales del este y sureste de Caracas letreros que discriminaban a las personas por su origen racial o por su vestimenta.

Aquello que comenzó como algo invisible provocó la reacción contundente de la sociedad, señalando a los locales, y dejando de asistir a ellos, hasta que los carteles fueran eliminados.

Aunque fueron criticados, nunca hubo una acción legal o una posición oficial del Gobierno de turno. Fue hasta el año de 1999, con la llegada de la Revolución Bolivariana, que el Presidente Hugo Chávez Frías habló por primera vez de forma oficial del reconocimiento de Venezuela como una nación multiétnica, con sus orígenes raciales en pueblos indígenas y africanos.

El tema del valor del afroamericano y el indígena para Venezuela empezó a tomar fuerza, y se crearon espacios propicios para el respeto y reconocimiento racial y la lucha contra la discriminación.

Hoy Venezuela goza de una sociedad consciente del respeto de las etnias y razas  que la constituyen. Y valora la coexistencia de árabes, judíos, afroamericanos, chinos, europeos con las etnias originales de esta sagrada tierra.

Prueba de ello es la posibilidad de que estas comunidades puedan tener el pleno disfrute de sus Derechos como ciudadanos y a su vez, puedan reunirse en organizaciones y comunidades que festejan sus orígenes.

Aún en la sociedad venezolana quedan secuelas muy pequeñas de estos grupos discriminatorios, aunque son ampliamente rechazados, su presencia hace que la lucha por la eliminación de la discriminación racial no se detenga.

El Estado docente de Prieto Figueroa

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Tal día como hoy nace el gran maestro Luis Beltrán Pietro Figueroa, un  hombre que siempre estuvo dispuesto a mejorar la calidad de la educación en el país.

Este venezolano fue el responsable de fundar importantes instituciones como el INCES, cofundador del partido Acción Democrática, la Escuela Técnica Industrial, Consejo Nacional de Universidades, el Instituto de Profesionalización del Magisterio (hoy Instituto de Mejoramiento Profesional), éstas y muchas más iniciativas que abrieron paso a instituciones en la actualidad.

Nacido en Nueva Esparta en el año de 1902, hijo de Loreto Prieto y Josefa Figueroa, cursó estudios en su ciudad natal, hasta que en 1925 se trasladó a Caracas para culminar la secundaria en el Liceo Caracas, donde conoció valiosos compañeros, que como él cambiarían la historia del país. En la Universidad Central de Venezuela obtiene el título de doctor en ciencias políticas y sociales.

Este hombre comprendió el significado de la educación porque la impartió en todos los niveles. Desde 1920 fue maestro de primaria, desde 1932 maestro de secundaria y a partir de 1936 fue maestro de educación superior. En estos años estuvo muy activo políticamente creando el partido Organización Venezolana (año 1936), luego AD (1941), fue parte de la Junta Revolucionaría de Gobierno en el año de 1945 y Ministro de Educación en el año 1948, donde realizó el primer proyecto en Venezuela de la Ley de Educación.

Su más importante obra fue la Tesis del estado Docente, pues en ese entonces solo existía una educación impartida por la iglesia y la visión que ella creía más idónea. Según Pietro la educación no debía ser para unos pocos sino para todos, y por ello tenía que ser democrática, gratuita y obligatoria. Un auténtico estado debe ser el responsable de la educación de todos sus ciudadanos y por tanto tiene su propia visión de lo que se debe impartir.

Realizado el golpe de estado al presidente Rómulo Gallegos, Pietro pierde su cargo y es exiliado. En este periodo trabajó como jefe de misión para la Unesco en Costa Rica y Honduras, fue profesor en la Universidad De la Habana y en el año de 1958 regresa a Venezuela cuando es nuevamente establecida la democracia. En el país legisló en el Congreso Nacional y fue candidato dos veces a la presidencia.

Sus numerosas obras Las ideas no se degüellan, Pido la Palabra, Mi Hermana María y muchas otras, muestran la preocupación social, pedagógica y política por la que luchó toda su vida.

Beltrán Pietro Figueroa muere en Caracas el 23 de Mayo de 1993 a la edad de 91 años .