Trabajadores apoyan Contrato Socialista para Servidores Públicos

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Llena de alegría la fuerza laboral del Banco Bicentenario marchó junto a los trabajadores públicos  hasta el Palacio de Miraflores, en la ciudad  capital,  para entregar al presidente de la República, Nicolás Maduro la propuesta de contrato marco socialista de los servidores públicos, que regirá a la Administración Pública entre 2014-2016.

Luego de recibido el documento el Jefe de Estado anunció la  creación de una comisión financiera que se encargará de evaluar la fundación del Banco Popular de Ahorro de la Clase Obrera para unificar las prestaciones sociales y cajas de ahorro de los trabajadores públicos.

La comisión financiera tendrá un máximo de  30 días para elaborar  el proyecto definitivo del banco de ahorro de los trabajadores públicos.

Banco Bicentenario celebra las iniciativas en beneficio de la clase obrera y trabajadora del país.

 

Banco Bicentenario “Somos todos”

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“Somos todos” es  el eslogan que nos acompañará de ahora en adelante. Gracias a la iniciativa de nuestros trabajadores y trabajadoras por encontrar una frase que realmente nos identifique  como la gran familia que somos.

Fueron muchas las propuestas recibidas, pero el “Somos todos” de Jhosnatha Durán, dejó claro que gracias al esfuerzo y dedicación de nuestra fuerza laboral tenemos un banco sólido y en desarrollo, guiado por los valores de la honestidad y la solidaridad.

Jhosnatha es un joven de 33 años, casado y con dos hermosos hijos, se desempeña como especialista en la Gerencia de Instalación y Monitoreo de Cajeros Automáticos, adscrita a la Vicepresidencia de Canales Alternos y actualmente cursa estudios de Ingeniería en Sistemas en la Universidad Nacional Abierta.Se define como una persona extrovertida que cree en Dios por sobre todas las cosas y asegura que nada lo apasiona más que los retos.

Su emoción por participar nace  gracias al proceso revolucionario y de inclusión que vive el país y está convencido de que puertas adentro se construye una banca socialista, donde el capital humano es lo más valioso. Esto lo ha podido comprobar personalmente, gracias a la ayuda que la institución le ha brindado para subsanar las necesidades de uno de sus hijos, el cual tiene una condición especial.

Jhosnatha nos cuenta que para crear el eslogan hizo la siguiente reflexión: Nacimos como institución  en el 2010, año en el que se conmemora el Bicentenario de la Independencia de Venezuela. Todos formamos parte de la generación Bicentenario, somos más que un banco, somos una familia. Por eso en Banco Bicentenario “Somos todos”.

Para el venezolano lo más importante es su familia

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Universalmente, la familia se considera la unidad básica de la sociedad. Es uno de los vínculos afectivos más poderosos que se construye con el tiempo y la convivencia.

El Día Internacional de la Familia, que se celebra todos los años el día 15 de mayo, fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 47/237 del 20 de septiembre de 1993, con el objetivo de aumentar el grado de concienciación acerca de los temas relacionados con la familia y fomentar los lazos familiares.

A través de esta celebración anual, se refleja la importancia que la comunidad internacional otorga a las familias, como pilares de las sociedades, así como su preocupación en cuanto a su situación en todo el mundo. La ONU reconoce y afirma la importancia de la familia como un espacio privilegiado para la educación. La familia es el lugar de crecimiento, donde encontramos protección y seguridad para desarrollar nuestros intereses y personalidad.

Muchas de las cuestiones críticas a las que se enfrentan los encargados de formular políticas y adoptar decisiones en el mundo, están relacionadas con la familia. Algunas de las cuestiones más comunes tienen que ver con el fortalecimiento de la capacidad de la familia para atender sus propias necesidades, el equilibrio entre el trabajo y las responsabilidades familiares, la reducción de la violencia doméstica y el alivio de la pobreza.

Para los venezolanos el centro de la vida gira alrededor del hogar y la familia. Un hogar que se ve ampliado todos los días por la presencia de familiares cercanos y lejanos que vienen de visita o conviven por un tiempo con la célula fundamental del hogar. De allí que relaciones con abuelos y tíos sean tan fuertes emocionalmente para los venezolanos.

El Gobierno Bolivariano con sus políticas laborales, y de protección familiar, persigue crear condiciones idóneas para que este espacio sea protegido y digno, logrando la multiplicación del tiempo de calidad que pueden compartir las personas que conforman la familia.

La celebración del Día Internacional de la Familia es una oportunidad en todo el mundo, para que las familias demuestren su solidaridad y reflexionen sobre cómo mejorar la relación entre todos sus miembros.

(Foto: Correo del Orinoco. Carnaval 2014)

Miranda y la revolución de las ideas

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Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez, nació en Caracas el 28 de marzo de 1750, sobre él pesa el apodo de El Criollo Universal, debido a que es el único prócer de la Independencia que cultivó las relaciones militares internacionales.

Seguro se preguntarán por qué él y no Simón Bolívar, quien también tuvo contacto con generales de países vecinos en procesos de emancipación. La dimensión de este apodo pasa por dos características claves que diferencian a Bolívar de Miranda, por un lado Francisco de Miranda participó en procesos libertarios en Europa, y se dedicó a apoyar revoluciones en varios países, mientras Bolívar se concentraba en el Continente; y por otro lado, Bolívar era más puntual, sus contactos eran más estratégicos y directos, mientras Miranda cultivaba lazos en todos los planos.

Miranda era un hombre de mundo, todos sus amigos y en especial Bolívar, lo sabían.

El 10 de enero de 1762, Francisco de Miranda comenzó sus estudios en la Universidad de Caracas y durante dos años estudió latín, también medicina pero la interrumpe para trasladarse a España, y seguir la carrera militar.

Ese abrupto cambio respondía a la naciente llama de libertad en el espíritu de Miranda. Para el año de 1771, Francisco de Miranda inicia un viaje muy largo recorriendo varios países y comienza a elaborar un registro con el que confeccionó su archivo personal, que alcanzó 63 volúmenes encuadernados y que siempre llevó consigo.

Participó en los tres grandes movimientos históricos y políticos de su tiempo; La Guerra de Independencia de los Estados Unidos, La Revolución Francesa donde se le otorga el título de Héroe de la Revolución y Mariscal de Francia, y participa en La Guerra de Independencia Hispanoamericana.

El 3 de agosto de 1806, a bordo de la Corbeta Leander, Francisco de Miranda encabeza la Expedición Libertadora, ingresó a Venezuela por La Vela de Coro donde es izada por primera vez la bandera venezolana, pero Miranda no consigue el apoyo popular, más que todo por la manipulación realista y el miedo de la gente, y se vio obligado a reembarcar diez días después.

En el buque Leander no sólo venían 18 cañones, también estaba cargado de ideas, y formas de imprimirlas. En el barco venía una imprenta.

Lamentablemente la expedición fue un fracaso en cuanto al aspecto militar, pero sembraría la semilla suficiente para que los hechos 4 años más tarde comenzarán a precipitarse.

El 19 de abril de 1810, Venezuela inició su proceso independentista, por lo que Simón Bolívar convence a Francisco de Miranda a volver a Venezuela y es nombrado Jefe del Ejército patriota.

El 5 de julio de 1811, Francisco de Miranda firmar el Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela.

Fue el segundo Presidente de los Estados de Venezuela. Ya con el rango de Generalísimo, asume el 25 de abril de 1812 el cargo de Dictador Plenipotenciario y Jefe Supremo de los Estados de Venezuela hasta el 26 de junio de 1813.

Las fuerzas realistas siguen atacando la naciente República, Francisco de Miranda intenta resistir los ataques, pero la caída de Puerto Cabello a manos de los españoles, la rebelión de los esclavos en Barlovento, el creciente número de los ejércitos españoles que lo atacaban, le hicieron imposible resistir, negocia un armisticio con Domingo Monteverde y firmar la capitulación el 25 de julio de 1812 en la ciudad de San Mateo, es acá cuando cae la Primera República de Venezuela.

Mientras Francisco de Miranda esperaba en el puerto de La Guaira para embarcarse al exterior, a Simón Bolívar no le había gustado ni su actitud ni la facilidad con que se doblegó ante España, por lo que le arresta y entrega al ejército real español, quien lo envió prisionero a Puerto Rico y poco después a España, a la fortaleza de La Carraca en Cádiz, muere el 14 de julio de 1816,y fue enterrado en una fosa común en el cementerio del Arsenal de la Carraca.

En vida, Miranda obtuvo los siguientes rangos militares:

- Generalísimo y Almirante del Ejército Venezolano.

- Mariscal de Francia.

- Coronel del Ejército de los Estados Unidos.

- Coronel del Ejército Español.

- Coronel del Ejército Ruso.

Es el único Americano que tiene su nombre grabado en el Arco del Triunfo en París, y su retrato forma parte de la Galería de los Personajes en el Palacio de Versalles.

Caracas, Bolívar y el sismo del 26 de marzo de 1812

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Venezuela recordó aquél 26 de marzo de 1812 que el paraíso divino que representa también está expuesto a los fenómenos naturales, cuando un terremoto devastador sacudió las entrañas de la nación.

Tiempo después, hacia la década de 1940 y debido a los daños, se pudo determinar que aquél sacudón de la tierra había alcanzado la increíble cifra de 7,7 en la escala sismológica de Ritcher, o escala de Magnitud Local.

Era un jueves santo, las autoridades españolas estaban urgidas de mantener el control, sobretodo en las principales ciudades donde los criollos tenían presencia. Las festividades religiosas estaban sirviendo para mantener a la población subyugada bajo los principios de la Corona española.

De pronto se sintió el estruendo del suelo, y el terremoto de dos minutos de duración causó aproximadamente 10.0001 a 20.000 muertes en ciudades como Caracas, Barquisimeto, Mérida, El Tocuyo y San Felipe.

Lo increíble es que durante el suceso, los clérigos realistas y frailes predicadores hicieron creer al pueblo que se trataba de un castigo del Cielo (por ser jueves santo), “por la sublevación de los patriotas contra el legítimo soberano, el virtuoso Fernando VII”.

Aquello era inaudito, en vez de socorrer a los heridos y atender a los desamparados las fuerzas leales a España avivaban un mensaje contra los patriotas.

Fue esta situación la que llevó a Simón Bolívar a pronunciar unas palabras que pasan a la historia no sólo por su importancia, sino por ser una respuesta contundente al mensaje dado por los predicadores: “Si la naturaleza se nos opone, lucharemos contra ella, y haremos que nos obedezca”

Este pasaje histórico que narramos fue analizado por Rogelio Altez, antropólogo e historiador, durante una entrevista para la Agencia Venezolana de Noticias sobre su  libro “Si la naturaleza se opone… terremotos, historia y sociedad en Venezuela”

Fueron dos los sismos de 1812

Los estudios realizados dan cuenta de dos movimientos telúricos ese 26 de marzo de 1812, con media hora de diferencia, el peor que haya soportado nuestro país, 8 en la escala de Richter, con epicentro en Caracas y zonas aledañas, abarcando un área de aproximadamente 600 km, y el otro una réplica del primero.

El reconocido antropólogo, graduado en la UCV y magíster summa cum laude en Historia de las Américas por la UCA Rogelio Altez, fue contratado en 1996 por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas, Funvisis, para que hurgara en los terremotos del pasado desde las fuentes primarias, con el fin de evaluarlos y establecer algunas conclusiones al respecto.

El libro de Rogelio Altez se divide en cinco partes o capítulos; cada uno de ellos aborda los fenómenos telúricos en forma amena, interesante. En primera instancia, habla de terremotos, miedo y olvidos para saltar a la leyenda y la historia, donde, en un estilo que se podría calificar de científico-literario, el antropólogo e historiador echa mano de narraciones y testimonios. Nos topamos con dos aspectos interesantes que abordan el terremoto de 1812: “Lo que Bolívar nunca dijo” y “Dos por uno”, haciendo alusión a los dos movimientos telúricos de aquel día.

Apunta Altez que el 26 de marzo de 1812, cuando el devastador terremoto asolara Caracas, Simón Bolívar estaría allí, y la historia le consagraría con cualidades que el aquel momento le prefiguraban como el personaje que posteriormente iluminaría el destino de toda una nación. Como no podría ser de otra manera, el hombre descollante en aquel desastre habría sido él, independientemente de que por entonces apenas fuese un coronel sin mayores destellos”.

La destrucción causada por aquel sismo puso a la ciudad en el suelo. Los gritos, lamentos y gemidos se guardaron en ecos tétricos que deambularon entre las calles durante décadas. Un testigo directo narró el momento de la siguiente manera:

“…Todo fue obra de un instante. Allí vi como 40 personas, o hechas pedazos, o prontas a expirar por los escombros… jamás se me olvidará este momento”.

Se trataba del médico y periodista caraqueño José Domingo Díaz, realista convencido, y por ende, opuesto a la propuesta revolucionaria. Domínguez es quien describe la actitud asumida por el Libertador en esos momentos.

“En su semblante estaba pintado el terror o la desesperación. Me vio y me dirigió estas impías y extravagantes palabras: Si se opone la naturaleza, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

La idea de Domínguez, según acota Altez, era poner al pueblo católico en contra del movimiento, porque Bolívar había arremetido contra la iglesia, rechazando que aquello fuese un castigo de Dios.

“Su esfuerzo como realista consumado se vio diluido en la maquinaria mítica de la génesis nacional, perdiéndose así el sentido general de su idea”. Para el sacerdote Nicolás Eugenio Navarro, esta fue una escena consagratoria, con significado genial y profético.

La voluntad del pueblo revolucionario no se doblegó pese a la estrategia de terror del imperio español, y elevó a Simón Bolívar al puesto histórico que le consagraría como uno de los estrategas y filósofos más importantes de la América Independiente.