El ilustre maestro de la patria

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Simón Narciso de Jesús Carreño Rodríguez, maestro y mentor del Libertador, nació en Caracas un 28 de octubre de 1769, cedido en adopción a un orfanato y criado por el sacerdote Alejandro Carreño.

Con tan solo 21 años de edad, es tutor de Simón Bolívar en la “Escuela de Lectura y Escritura para niños” (1791).

Rodríguez fue un visionario, con un pensamiento bastante avanzado para su época. Se destacó como pedagogo, filósofo, escritor, político y ensayista. Su mayor preocupación fue procurar la educación libre y universal para los venezolanos. En 1794 presentó un escrito titulado “Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento”.

Luego de participar en la conspiración de Gual y España en contra de la corona española (1797), abandona Venezuela y viaja a Kingston, Jamaica, donde cambia su nombre a Samuel Robinsón. Viaja a Francia en el año 1801, y busca el apoyo europeo a la causa independentista suramericana. Posteriormente, se encuentra con el Libertador Simón Bolívar en 1804 y juntos realizan un trascendental viaje a Europa.

Rodríguez fue testigo presencial de la coronación de Napoleón Bonaparte en Milán como Rey de Italia y de Roma, y tuvo el honor de escuchar a viva voz el histórico Juramento del Monte Sacro de Simón Bolívar (15 de agosto 1805).

Entre las obras más resaltantes de Simón Rodríguez destacan titulado “Sociedades Americanas” (dividida en varias ediciones en Arequipa-1828, Concepción-1834, Valparaíso-1838 y Lima-1842) y “El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de Armas” en 1830.

Simón Rodríguez murió en Amotape, Perú, el 28 de febrero de 1854. Sus restos fueron trasladados desde el Panteón de Perú en 1954 al Panteón Nacional de Caracas, Venezuela.

Hoy honramos a Simón Rodríguez, un ejemplo para la educación en Venezuela, un motivo para recordar los valores fundamentales de la enseñanza y una muestra del amor con el que se debe educar a nuestros niños y niñas.

“Enseñen los niños a ser preguntones, para que, pidiendo el porqué de lo que se les mande hacer; se acostumbren a obedecer a la razón, no a la autoridad como los limitados, no a la costumbre como los estúpidos”

Simón Rodríguez

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