Hace 42 años falleció el compositor venezolano Vicente Emilio Sojo

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Nacido el 8 de diciembre en 1887 en Guatire, estado Miranda, Sojo creció en una familia que también amaba la música. Su bisabuelo y abuelo materno, Francisco Castro y Domingo Castro, respectivamente, fueron maestros de capilla en Chacao y Guatire.

Henrique León y Régulo Rico fueron sus primeros maestros, cuando tenía nueve años. Con ellos aprendió teoría, solfeo, canto y violín.

Al ver la capacidad de aprendizaje del pequeño, Rico lo acercó a la flauta, el trombón y otros instrumentos de viento, conocimientos que luego aprovecharía para componer.

Durante su juventud, Sojo se paseó por el mundo de la pintura y el dibujo, artes para las que también tenía potencial, pero al cabo de explorar estos campos se decidió obstinadamente por la música y entregó su existencia a la creación artística desde esa trinchera.

Su sólida formación, desde pequeño, le permitió en 1910 ingresar a la Escuela de Música y Declamación, ubicada en Caracas, donde inició su ruta hacia la composición de obras y consolidación de sus conocimientos.

En 1912 cursó estudios de violonchelo con Eduardo Richter, y compuso Meditación para quinteto de cuerdas, un treno para cuarteto y dos obras para piano: Romanza sin palabras y Minerva.

Más tarde, en 1921, Sojo fue nombrado profesor de teoría y solfeo en la Escuela de Música en la que había estudiado hacía más de una década.

Siete años después, en 1928, en ocasión de la fundación del Orfeón Lamas, escribió su primera obra polifónica, Por la cabra rubia. Desde entonces se inmortalizó como el Maestro Sojo.

En 1930, Vicente Emilio Sojo estaba dirigiendo los primeros conciertos del orfeón Lamas y de la recién fundada Orquesta Sinfónica Venezuela (OSV), de la cual fue fundador y director, además constante impulsor.

Diez años más tarde (1940) participó, junto a otros compositores, en la elaboración del primer cancionero del niño venezolano.

Para 1944, egresó la primera promoción de compositores que formados por Sojo en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas.

Sojo recopiló y armonizó más de 200 canciones del acervo popular y tradicional de Venezuela para el orfeón Lamas, promoviendo así la identidad nacional.

Entre las obras más importantes del Maestro Sojo se encuentran: Misa cromática (1922-1933) y Hodie super nos fulgebit lux (1935).

Como reconocimiento, a su labor en el campo musical, le fue otorgado el Premio Nacional de Música en 1951.

El legado de este profesor y amante de la música se encuentra en la extensa y variada producción musical que comprende numerosas canciones corales, que incluye madrigales y canciones polifónicas, siete misas, quince motetes, cantatas, salmos, un Réquiem a la memoria del Libertador, dos Te Deum, y muchas canciones para canto y piano.

Entre los músicos que durante varias generaciones tuvieron como profesor a Sojo se cuentan los talentosos compositores venezolanos: Evencio Castellanos, Antonio Estévez, Ángel Sauce, Antonio José Ramos, Inocente Carreño, Gonzalo Castellanos, Carlos Figueredo, Antonio Lauro, Blanca Estrella de Méscoli, José Clemente Laya, Manuel Ramos, Andrés Sandoval, José Luis Muñoz, Leopoldo Billings, Modesta Bor, Raymundo Pereira y Rogelio Pereira.

A partir de 1970, Sojo comenzó a sufrir de arterioesclerosis, enfermedad que no le impidió hacer una gira por Europa en 1973, acompañado por Evencio Castellanos, pero que a su regreso a Venezuela le obligó a internarse en una clínica.

Un año después, el 11 de agosto de 1974, el insigne músico falleció en la ciudad de Caracas.

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