Hoy se conmemoran 228 años del natalicio del General Rafael Urdaneta: “El Brillante del Zulia”

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Hoy el Zulia está de júbilo, pues se conmemoran 228 años del natalicio de uno de los próceres más importantes de nuestra independencia, el general Rafael Urdaneta, nacido en Maracaibo, amigo fiel en batalla del libertador Simón Bolívar y quien también fue presidente  de la Gran Colombia.

El 24 de octubre, de 1788, nació Urdaneta quien llegó a ser militar, político y prócer de la independencia de Venezuela, y una de las figuras más leales al Libertador Simón Bolívar.

Urdaneta estudió en Maracaibo latín y filosofía. A los 12 años fue enviado a Bogotá a cargo de un tío. En 1810, cuando Bogotá declara la independencia, se alista en el ejército como teniente y asciende a Teniente Coronel, en 1812. Posteriormente, se une a Bolívar y tiene un significativo rol en la Campaña Admirable.

El “Brillante del Zulia”, calificado así por el propio Bolívar, participó en las batallas de Niquitao, Taguanes y Bárbula, así como en la “Retirada hacia Oriente” (1814), la “Toma de Maracaibo” (1821) y la “Marcha hacia San Carlos” (1821), previo a la Batalla de Carabobo.

Desde marzo de 1824 hasta julio de 1827 gobernó como intendente el departamento del Zulia.

Fue uno de los más leales a Bolívar. En 1828, desde la secretaría de Guerra, le tocó juzgar a los asesinos de septiembre, que atentaron contra Bolívar. Convencido de la culpabilidad de Santander, lo condenó por no haber impedido la “conspiración contra el jefe supremo de la nación”.

En 1830, después del movimiento que derrocó al presidente Joaquín Mosquera, asumió la Primera Magistratura de Colombia hasta 1831, cuando por efecto del Convenio de las Juntas de Apulo renunció en favor del general de brigada Domingo Caicedo.

Trató de salvar la obra bolivariana y la unidad de la Gran Colombia y se encargó de la presidencia, siendo el último presidente de la Gran Colombia.

Años más tarde participó en las ceremonias del traslado de los restos del Libertador en su condición de presidente de la Sociedad Bolivariana.

Posteriormente fue nombrado por el presidente Carlos Soublette como enviado extraordinario de Venezuela ante el gobierno Español para lograr el reconocimiento diplomático de este país. Sin embargo, en su camino hacia Madrid, muere en París. Su misión fue concluida por Fermín Toro.

Sus restos fueron trasladados y sepultados en el Panteón Nacional de Venezuela en 1876.

En el Zulia, varios símbolos históricos llevan su nombre; el puente sobre el Lago de Maracaibo, que conecta el occidente con el oriente de la región, el Museo ubicado en la avenida Padilla, junto con la Plaza Urdaneta, sitio para el disfrute familiar y espacio para desarrollar eventos importantes.

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